26.-La EXPOSICION en el CLUB DE LOS MONTEROS. Madrid.

Hacia mediados del año 1956, su amigo Godó – Pacheco le habla que le está gestionando como posible una exposición de sus obras. Pero se encuentra sin dinero y no vislumbra más ayuda que la que pueda facilitar su suegro, Francisco López Montilla, acomodado labrador de Villena, y le escribe en Octubre:

“Querido padre: Consecuente con la conversación sostenida con Vd. acerca de la Exposición de Escultores de Caza mayor he de hacerle saber que mi plan de trabajo sigue adelante, ya con las 6,000 pts. recibidas de Vd. pude continuar la marcha, y me ofrece muchas esperanzas y garantías de éxito, aunque esta cantidad es insuficiente dado el volumen de mi empresa y la carestía de materiales, etc.

Por ello desearía hiciera Vd. la gestión oportuna cerca de la Sra. de…, a fin de que me facilitara un préstamo de 10,000 pesetas con objeto de llevar al final mis trabajos sin la escasez de medios y dinero que entorpecen mi labor.

Por tanto espero sus noticias y le reitero mi deseo de que me envíe lo que le pido.”

Estaba la economía española y la de sus gentes todavía en los años difíciles. No obstante aquel préstamo solicitado fue recibido y con nuevas solicitudes explicadas alcanzó la cifra de 50,000 pesetas. “Unico préstamo que he recibido en mi vida” decía Antonio. Y que pagó puntualmente inmediatamente terminó su Exposición con todo vendido.

Con tal goteo de ayuda económica no podía dedicarse de lleno a la planeada exposición, pese a la insistencia de su amigo Godó. Necesitaba ayudarse a subsistir y atender algún que otro encargo que le iba surgiendo. No obstante, mientras esperaba alcanzar el dinero necesario para pasar sus obras a bronce, iba modelando en barro.

Lo primero que se le ocurrió modelar fue un ciervo, que denominó “La brama”, y le quedó tan bien que se dedicó a mostrarlo a su esposa, Celia, que le dijo le gustaba tanto como los toros, incluso que le gustaba más. Igual opinión tuvo su amigo Godó – Pacheco, Marqués de Villavista, y tanto le gustó que para animarle a que siguiera modelando esos animales le llevó libros de caza, fotografías y grabados de perros, ciervos, etc.

Pero aquello iba despacio. Pasaban los años y cuando en 1959 tuvo que marcharse a Comillas su amigo se desesperó pese a reconocer el buen encargo y la esperanza para Antonio de invertir al regreso en el proyecto el dinero que iba a ganar en él. Pero al regreso, con gran éxito, sí, pero pleiteado estafado decía él – y por tanto limpio de dinero, en vez de ánimo nuevo la pérdida del dinero esperado le hizo caer en gran depresión y cuanto se relata en el capítulo de la Taxidermia. Ello llevaba a mayor impaciencia a su amigo Godó. Pero la Taxidermia proporcionó tras pocos años a Navarro lo que había esperado antes: el dinero para poder fundir. Y cuando aquel logró reavivarlo para la escultura y la exposición que le decía tenía ya casi comprometida, consiguió pasara a bronce sus dos primeras obras.

En seguida le llevó Godó al estudio al hijo de Villalonga, y al Director Escámez, luego Presidente, y al Conde de San Martín. Le compraron el “agarre de ciervo” y el “combate de ciervo” y el “agarre de jabalí” y “la brama” – el primer ciervo que modelara -. Le dieron 400,000 ptas., exacto lo que él pidió, pero el necesitaba dinero y lo quería inmediato para hacer obras suficientes con que justificar exposición. Además condicionó la venta a que se las dejaran para la exposición aun con el cartel de “vendido”, y lo atendieron.

– Del 15 al 30 de Mayo de 1964.-

Por fin, en el prestigioso Club de Monteros, C. Hermosilla, 2, (bajos del Hotel Fénix), en Madrid, abre su Exposición de Bronces Cinegéticos, que presenta al muy selecto público de socios y amigos de su alto rango.

Muchos fueron los comentaristas que informaron y escribieron sobre el acto y la Exposición, todos laudatorios y admirables, que nos gustaría recoger por ser crónicas de acontecimiento que resultó tan extraordinariamente importante para el futuro de nuestro escultor, pero lo consideramos imposible porque agrandaría en exceso este trabajo. En homenaje a todas ellas incluimos las que insertaron tres principales periódicos de Madrid, que describen perfectamente la impresión que la obra artística de Navarro produjo y la resonancia que tuvo para la introducción de su nombre entre los grandes escultores del momento.

En el PROGRAMA de mano, la presentación, redactada nada menos que por la personalidad que más brillaba en el alto nivel e la difusión de la caza y la pesca en España, a su vez gran poeta y Secretario General del Club de Monteros, Jaime de Foxá, Conde de Rocamartí, decía:

“Broncear – convertir en bronce – a los animales no es cosa fácil mas que cuando se posee el don de metalizarlos en vivo. Y para eso hay que comprender el escorzo físico y biológico de la bestia: el cuello huidizo del caballo, la curva arrogante del ciervo, la humillación combativa del jabalí..”

“Y después de vivida su dramática expresión llevarla, sin más, al barro. A ese semifluído material de tierra y agua con que Dios inventó la máxima gloria de su excelso taller.”

“Reproducir en poética artesanía la agobiada resistencia del venado prendido o el empuje frontal del macho montés en empeños de celo, no son tema para palurdos copistas de estereotipadas litografías. Son milagros de escultor atrevido, metido en osadías de relieve y gracejo dentro del planeta desconcertante del músculo indómito y la pelambre áspera.”

“Navarro Santafé entiende de esos tremendos interrogantes que a todo jinete, cazador o torero plantea la conducta de sus inevitables y mudos compañeros de éxitos y de angustias. El jinete que no admire la hermosura del caballo, el lidiador que no comprenda la belleza de su conjunción con el toro, y el montero que olvide la estética del lance con las reses no son, en realidad, ni caballeros, ni toreros, ni cazadores.”

“Ni tampoco merece el título de escultor quien no vibre como Navarro Santafé ante el prodigio vital de estos ágiles modelos que por no saber ni dejarse posar, sólo pueden ser reproducidos por manos geniales y ojos enamorados. Jaime de FOXA.”

OBRAS EXPUESTAS:

1.- EL VIZCONDE DE RIAS

2.- HOMENAJE A BABIECA (Proyecto de monumento)

3.- AGARRE DE CIERVO

4.- AGARRE DE JABALI

5.- VENCEDOR

6.- CAPRA HISPANICA

7.- ” “

8.- CIERVO

9.- BERREA

10.- GAMO

11.- JABALI

12.- TORO

13.- ENSAÑAMIENTO

14.- NI AL MAYORAL DEJO QUIETO

15.- VICENTE PASTOR

16.- JUAN BELMONTE.

Salvo la estatua ecuestre del Vizconde de Rías, que amablemente cedieron los Condes de Mayalde, a solicitud del escultor, para dar más realce y valía a la exposición, y que el les había regalado, todas las demás obras fueron adquiridas con prontitud por relevantes personalidades cual vemos en las notas de archivo del escultor en la que aparecen asignadas así: Sres. Villalonga (3 y 5), Escamez (4 y 8), Ridruejo (6), Gerrero (7 y 12), Olmedilla (9), Samaranch (10), de Foxá (11), Pacheco (13 y 14), Veragua (15 y 16).

La prensa entera le dedicó con efusión su elogio. Por su magnífica descripción recogemos la Crónica del diario madrileño EL ALCAZAR, del 23 de mayo de 1964 que, ilustrada por una bella fotografía de “Vencedor”, con título a grandes letras:

UN CIERVO, “VENCEDOR”, A GRAN TAMAÑO, PARA EL FUTURO “ZOO” DE LA CASA DE CAMPO.

Y subtítulo: Los bronces cinegéticos de Navarro Santafé pueden poblar nuestros parques.

decía: “Este ciervo, que con el título de “Vencedor” se expone a tamaño menor en el Club de los Monteros, de Madrid, figurará en dimensiones superiores a las naturales del noble animal poblador de los montes españoles, en el de la Casa de Campo, futuro Parque Zoológico de la capital. El Ayuntamiento acaba

de adquirir la escultura.”

“Por el momento forma parte de una colección de doce bronces cinegéticos debidos al cincel del escultor Antonio Navarro Santafé expuestos en ese club, que congrega cada tarde en los bajos del hotel Fénix a la élite de nuestras mejores escopetas y que el Conde de Yebes, montero mayor de España, preside Secretario General del Club, es Jaime de Foxá, que al referirse a Navarro Santafé y a su obra, ha dicho que para convertir en bronce a los animales hay que comprender su escorzo físico y biológico; el cuello huidizo del caballo, la curva arrogante del ciervo, la humillación combativa del jabalí, y, tras de vivir su dramática expresión, llevarla al barro con que Dios inventó la gloria máxima de su excelso taller”

“El ciervo, el jabalí, la cabra hispánica, el gamo, el toro, se integran en la decoración circunstancial con la que se presenta el noble artista en el breve recinto del Club de los Monteros. En las paredes cuajan en permanencia las astas de los venados, como máximo motivo decorativo de este rincón cinegético que, en la paz del semisótano elegante, es testigo, cada tarde, del relato vivido de cien proezas de caza.”

“Navarro Santafé es, así mismo, especialista conocedor de la dinámica, la fuerza y el estilo del toro. Agrupa dos de sus mejores ejemplares con el retrato vivo de Vicente Pastor y de Belmonte, en sus mejores y más lucidas faenas.”

“También el caballo forma en la antología del escultor. Y como más representativo, “Babieca”, el del Cid, frente a la gloria siempre en vigencia de la “Tizona”, su espada triunfadora. También, a caballo, el Vizconde de Rías, Rafael Final y Bustos, el primogénito de los Condes de Mayalde, Duques de Pastrana, desaparecido en las turbias aguas del Tajo en una breve jornada de caza que allegó el luto a la ilustre familia y a Madrid. Está Rafael, a lomos de su caballo, en actitud de tienta de vaquillas, de la que él hacía arte y audacia en las llanadas segovianas de Batanejos.”

“El arte animalista de Navarro puede añadir gracia a los jardines y parques madrileños. Poblándolos con él, con proporción y gracia, sumarían motivo de contemplación a nuestros apacibles lugares. Para el paseante, para el poeta, para el deportista. El escultor Navarro, – fuerza de expresión, vigor y gracia estética en su obra – ha dado en el quid de la escultura cinegética. Su espaldarazo en el Club de los Monteros, lo certifican.” L.L.”

En el diario ABC, de Madrid, del 2.6.1964, en dos páginas de huecograbado con dos enormes y preciosas fotografías de “Vencedor” y “Agarre de jabalí”, el propio presidente del Club de Monteros, el Montero Mayor de España, se sumó a la loa con un hermoso artículo que, por su valía y prestancia, también reproducimos:

“De caza mayor.” “NAVARRO SANTAFE, ESCULTOR ANIMALISTA. Por el Conde de Yebes.”

“A trueque de pecar de inmodestos nos consideramos capacitados para juzgar sobre el tema objeto de esta líneas; a saber: escultura animalista, y dentro de ella, la obra de Navarro Santafé.”

“Este tema de la escultura animalista es, sin duda alguna, de extraordinario interés, a pesar de que, por causas que ignoramos y no es el caso intentar averiguarlas, ha sido abandonado prácticamente por la inmensa mayoría de los escultores. Y no solamente en España, sino fuera, siendo ello más que lamentable.”

“En nuestra patria, aparte de la atención que bajo el prisma taurino le prestó Benlliure con las escasas e incomparables obras que legó a la posteridad, ¿qué queda?. Prácticamente casi nada. Sobran los dedos de una mano para enumerarlas. ¿Nombres? Bien conocidos: Luis Benedito, maestro de la taxidermia, que en España dio a conocer a lo que este arte puede llegar, y creó una escuela, de la que, afortunadamente, quedan su hijo, su discípulo predilecto Julio Patón y algunos más que en el taller de aquel se formaron. Benedito, en las pocas horas libres que le dejó su ingente labor de taxidermista, realizó una serie de obras espléndidas. Bien pocas para lo que hubiéramos deseado, dada la calidad. ¿Después? Después, y de propósito, hemos dejado en último lugar el nombre: Mateo Hernández. La obra de Mateo Hernández, de colosal calidad, y que creó una época y unos seguidores fuera de España, merece capítulo aparte. Entre otras cosas, por la incomprensible y misteriosa razón que haya dado lugar a que la parte fundamental de esa su obra, que este artista tan generosamente legó a su patria, al cabo del tiempo transcurrido, que ya no es poco, ignoremos el paradero y el destino que piensa dársele.”

“Volviendo al tema que titula estas líneas, queremos comentar la breve exposición de Navarro Santafé, que en estos días se celebra. Prácticamente no se ha anunciado, habiéndose repartido escasas invitaciones. Por ello queremos ayudar al lector curioso y aficionado: el Club de Monteros, ningún lugar ni ambiente más adecuados, ha organizado la exposición y cedido para ella el más importante de sus locales. Este benemérito Club de Monteros radica en la planta baja del hotel Fénix, Castellana, esquina Hermosilla (por ahora, aunque parezca rarísimo, dado lo céntrico del lugar, el aparcamiento no es difícil).

“No es necesaria la presentación de Navarro Santafé como escultor, por harto conocido. Escultor, desde luego, figurativo; sanamente figurativo en ésta época que vivimos, en la que, dentro de una casi ilimitada graduación de “arte”, y para simplificar, se han establecido esos dos campos que se llaman el figurativo y el abstracto. La cosa no puede ser más cómoda y práctica.

“La obra que expone este excelente escultor se refiere fundamentalmente a caza mayor, y vale la pena visitarla, tanto para el “connaisseur” como para el profano, quienes contemplarán espléndidos grupos de bronce de cuanto a este lance venatorio y aspecto de la vida animal atañen. El oficio, el conocimiento, el movimiento, la expresión y la perfección, sin el menor error anatómico (cosa tan lamentablemente frecuente en estos casos) del conjunto son no solamente dignos de admirar y contemplar, sino de ser fomentados en éste género de escultura, como decíamos, casi abandonado.

“Existen piezas que superan, igualan y podría firmar, por ejemplo, J.P. Menne, aquel admirable maestro francés del género, de fines del pasado siglo.

“Aparte del tema venatorio, nos ofrece algunos otros sobre el taurino sencillamente extraordinarios, tales como el inolvidable y sin par pase de pecho de Juan Belmonte y, pieza rarísima, el no menos inolvidable pase natural por alto de Vicente Pastor.

Paso a paso frente al morro

y el morro que no se arranca.

Y se estremece Cascorro

y todo el barrio se atranca.

Ya embistió. Pastor espera,

y abre y alza la bandera.

Quieras o no, bronco o bravo,

pasan bajo el pabellón

treinta arrobas de emoción

desde el pitón hasta el rabo.

“Aquel pase natural por alto que en este breve, incomparable verso glosó el maestro Gerardo Diego. Valdría la pena que el admirado amigo contemplara este poema suyo plasmado en bronce.

“Ojalá esta breve exposición sirva de estímulo a la actual generación de escultores. Esta ha sido la finalidad principal de quienes hemos intervenido en su organización con un entusiasmo digno de tan bella causa. “Y.”

El aplauso al artista por los numerosos asistentes durante los alargados días, tres semanas, que estuvo abierta la exposición, pese a estar vendidas desde el primer día todas las obras, estuvo impregnado del más admirativo entusiasmo. Tal ambiente de éxito se culminó con el sensacional Acto de Clausura en el que Navarro Santafé tuvo el honor – y ello se consideró patente muestra del éxito – actuara de Mantenedor al eximio poeta, relevante portavoz popular de la caza y la pesca en España, y Secretario General del Club, Jaime de Foxá, y describe maravillosamente El Pastor Poeta en su artículo publicado en:

“INFORMACIONES” Diario vespertino. Deportes. CALENDARIO DEL CAZADOR. “EN EL CLUB DE MONTEROS HABLO “JAIME DE FOXA.”

“Dios formó al hombre del polvo de la tierra y alentó en su nariz soplo de vida. Y fue el hombre en alma viviente.”

“Y de ese primer versículo del Génesis con el que Moisés nos dio razón del origen del género humano arrancó la bellísima conferencia sobre “el barro de la vida” con la que el “desconocido” Jaime de Foxá – como le llamó humorísticamente el Conde de Yebes al presentarle al selecto auditorio que abarrotaba el salón de actos del Club de Monteros – clausuró la exposición cinegético animalista del escultor Navarro Santafé, que ha permanecido abierta durante tres semanas en los salones del acogedor refugio que los amigos del viril deporte establecieron en el número 2 de la calle de Hermosilla.”

Con la facilidad de palabra que caracteriza al exquisito poeta metido por la fuerza del tema a escudriñar por los entresijos del noble arte de la alfarería, informó a la familia montera que le escuchaba con tanto silencio como admiración, del servicio que al mundo prestó desde que fue creada una “almorzá” de tierra mezclada con unos buches de agua, que lo mismo valen para que el niño abandone sus juguetes más costosos a la orilla del regato y se dedique con el cubo y la pala al amasijo del barro natural que le ponga el traje hecho “un asco” en su afán de moldeador incipiente, que para el hombre trate de imitar al Supremo Hacedor, retratando artísticamente a todas las bestias que componen el infinito acervo de la fauna universal.”

“Y afianzando el pie en el estribo de la carne del barro que a Navarro Santafé le facilitó la creación de aquellas esculturas “llenas de vida” que se mostraban en los salones del aristocrático recinto, hizo un minucioso estudio de la obra del genial artífice en su relación con la cinegética y la tauromaquia, representadas por aquellos grupos escultóricos en los que aparecían plasmados a garra de buril lances y episodios que un día fueron realidad y que continuarán siéndolo por los siglos de los siglos gracias a la inspiración del artista en trance que le dio gracia y vida a aquellos perfiles y facetas de la bestia y el hombre, en la lógica posición que el momento requería.”

“Tales el grupo del malogrado Rafael Finat y Bustos, hijo de los Condes de Mayalde, en un alarde campero y machuno, a caballo de su montura preferida en su postura de garrochista a la española en la que la arrogancia y la juventud del jinete empuñando la vara de detener en su alto de la jornada de acoso, es un poderoso pregón de majeza y valentía del hombre del agro español, con vida a perpetuidad y sin aliento, quieto el fuelle vigoroso pecho y con atisbos de lejanía en la mirada dominante y tranquila de unos ojos que quieren tener luz.”

“Otro grupo de vida sin respiración, el del venado capital que lucha en la “berrea” con la víctima a sus pies, y es de tal realismo su ejecución, que a pesar de haberlo adquirido para su colección don Ignacio Villalonga, el Ayuntamiento de Madrid, teniendo sus méritos en cuenta, le ha encargado una reproducción a tamaño natural con destino al Parque Zoológico de la capital de España, donde el profano visitador entrará sin darse cuenta de la grandiosidad de la Naturaleza, representando la vida y la muerte, en los gestos de dolor del vencido y de jactanciosa prestancia triunfante y vocinguera del vencedor.”

“Y así el grupo del “agarre”, donde el erizado jabalí mata al audaz podenco que le quiso prender de una oreja;” y los taurinos de Vicente y de Juan, donde el antiguo “Chico de la blusa” y el pasmo de Triana, recordando una lección de pura esencia de dominio y gallardía del hombre sin nervios, frente al poder y al instinto de la fiera brava que se quiere defender.”

“Jaime de Foxá, a quien en esta ocasión pudiéramos llamar el poeta alfarero, por obra y gracia del material que empleó para su disertación lírica y amena, en un apretado maridaje del arte, la poesía, la cinegética y el barro que sirve para que la res herida deje su tarjeta a su paso por el trampal, obtuvo un éxito tan extraordinario como justo, que al término de su intervención le proporcionó una de las ovaciones más calurosas y entrañables que haya escuchado en todas sus actuaciones felices como conferenciante de los de fuera de compás.”

“Entre los asistentes, con tufo todavía a zahones monteros y a balas de rifle, a pesar de su indumentaria de trato social, recordamos a las señoras duquesas de Pastrana y Montellano, vizcondesa de Beranteville, señores Menchu Foxá, Yebes, conde de Mayalde, marqués de Valdueza e hijo, don Ignacio Villalonga e hijos, Adolfo Domínguez, Godofredo Pacheco y su hermano Mario, Lalanda (hijo), Paco Ussía, Zalas, Max Borell, Preciado y que me perdonen los restantes, porque la memoria me hace traición.”

“En lo que no me hace, es en el recuerdo del tiempo agradable que pasamos escuchando a ese mago de la oratoria, Jaime de Foxá que con su imaginación y su verbo poético y caliente consiguió ligar con una pella de barro en la mano, y dentro del arte, toda la historia de todos los tiempos de la vida humana: desde los primordiales de la edad cuaternaria hasta estos presentes del petróleo de Valdeajos, que para bien de España Dios siga queriendo que sea verdad. EL PASTOR POETA.”

Por fin ¡el triunfo!, y el nombre, y lo que ello comportaba también en este caso, el desahogo económico, llegaba a nuestro escultor aupado en la influencia y relevante personalidad del más alto cuerpo social del momento. Por fin, el triunfo, el prestigio. Sus humildes apellidos pronunciados con afecto y admiración por los grandes personajes de las grandes educaciones. El niño pobre, corredor de todas las hambres, rico solo él en la voluntad de aprender y de modelar. El triunfo le llegaba a sus 58 años. No era tarde, porque había llegado. Estaba fuerte y animoso y el horizonte de la creatividad se le abría prometedor por delante.