15.- RETABLO DE SANTIAGO. Villena

Alguien en Madrid, sin poder recordar quien fue, le dijo que en Villena se hablaba de hacer un Retablo para el Altar mayor de la Iglesia de Santiago, el Templo arciprestal de la Ciudad. Una hermosa obra arquitectónica del siglo XV, declarada por O:M: del 3.6.1931 Monumento Nacional y cuyo retablo fue destruido en la guerra civil.

Atento a la noticia, su veracidad le fue pronto confirmada al salir la Convocatoria del Concurso que hacía el Obispado de Orihuela. Tomó con cariño e ilusión el trabajo. Fue inmediatamente a Villena. Estudió toda la estructura del templo, sus espigas franqueantes, las columnas heliaceas, los capiteles, para que llegara a ser la gema del magnífico conjunto. Presentó su Proyecto, con Maqueta, y le concedieron el PRIMER PREMIO, sin que éste comportara dinero.

Estudiado su Presupuesto, conforme a la concepción del Escultor, a base de maderas nobles, con oro de Ley ajustándose a la medida que daba la escala, 26 metros, desde la planta hasta la corona, resultó un costo de 860,000 pesetas, que fue rotundamente rechazado por el Párroco Arcipreste que era el Rdo. D. Juan Mañas, años después declarado Hijo Adoptivo de la Ciudad. El escultor lo sometió a la opinión del canónigo villenense, del Obispado de Murcia, Rdo. D. Ceferino Sandoval, que dijo le parecía pequeña cantidad esas 860,000 pesetas para obra que en la maqueta se veía admirable. Pero el Párroco le dice al escultor que no dispone nada mas que de 100,000 pesetas y ésa es la única cantidad que hay para el Retablo por lo que debe estudiar ajustarse a ellas.

Navarro se queda desolado. Se le viene abajo la ilusión por una obra para su pueblo en consonancia con la majestad de la fábrica del Templo y con la catolicidad de sus paisanos en aquellos tiempos de reconstrucción. El caso es que todo el que ha visto la Maqueta, que ha estado expuesta en céntrico escaparate, se la aplaude, le habla con el entusiasmo y que hay que hacerla sin reducción de nada. Pero el Cura Mañas no pasa de las 200,000 pesetas ¿Cómo es posible que sin ninguna consideración se limite a decirle que “reduzca el proyecto a esa cifra?. El piensa que tiene que abandonarlo. Pero no es obra que pueda olvidar. Es para su pueblo y quisiera hacerla. Pero con aquella cifra es imposible. Ya donó, porque lo quiso su madre y en su nombre lo hizo, la Imagen de la Virgen; también están en el aire los Peregrinos de las Andas, realizados ya años e inexplicablemente aún en uso, a la espera de que la Junta tenga fondos para que los talle en madera; pero él está pobre, necesita ganar, los tiempos difíciles. Envuelto en estas dudas alguien llega a su oído a decirle: A éste Cura no se le saca para el Retablo ni un céntimo más y si le dices que no lo haces tú se quedará tan tranquilo y se lo encargará a otro diciéndole lo que te dice a ti: Olvide el Concurso y su primer premio. A mí hágame un Retablo de 100,000 pesetas. “Y se lo harán”

Maqueta presentada del retablo de santiago

Se decidió a estudiar la posibilidad de reducción, aunque aún se quedará lejos de la miserable cifra tan distante de obra proyectada con tan ostentosa envergadura. Se horrorizaba en el estudio. La estudió por etapas, por convencer al Cura y llegar a hacerle comprender que para algo que no fuera una “falla” había que hacer un esfuerzo, pedirle un esfuerzo a los feligreses, a todos los villenenses pues que de su primer Templo se trataba. Recordaba que mantuvo ésta conversación:

Navarro – El baldaquino no es posible hacerlo por menos de tal precio.

Cura Mañas – Pues quítelo.

Navarro – Si reducimos no se podrán hacer las dos hojas laterales que componen el tríptico.

Mañas – No las haga.

Navarro – Ni, por tanto, las estatuas de San Pedro y San Pablo, que complementan la 1ª archivolta del centro.

Mañas – Conforme.

Navarro – También habrá que suprimir la mesa de altar y la teoría románica. Y veremos si ese precio alcanza a poder elevar la ojiva como marca la maqueta.

Mañas – Bueno.

Navarro – Y oro falso y madera de pino vulgar.

Mañas – Usted arregle lo que sea para que, a la vista, quede suficiente con las 100,000 pesetas que puedo darle

Y así tuvo que abandonar Navarro la realización del Retablo de Santiago, de Villena, de aquel proyecto con aquella maqueta sobre los que tanto había dejado volar su ensueño por ser cosa de su pueblo y que había merecido el Primer Premio en el Concurso convocado por el Obispado de Orihuela. “¡Burgos no se hizo de un tirón!” “¡Ni la propia Iglesia de Santiago!” reiteraba a quien le preguntaba Navarro. Pero ahí estaba el Cura Mañas, muy bueno seguramente para muchas otras cosas, pero… extraño para una restauración a nivel de la calidad del templo que en aquel período le habían encargado regir. Nada más quería que aquello le costase solo 100,000 pesetas. Y con lo que con ellas pudiera hacerse, seguramente en su conciencia cumplía.

Posiblemente podamos comprender cual sería el ánimo de Navarro ante aquel panorama , leyendo la MEMORIA que redactó para su Proyecto, que también nos ayudará a entender su intensa y admirable personalidad:

MEMORIA: “EL TEMPLO DE SANTIAGO DE VILLENA. Monumento.

“Nacional. O.M. 3 Junio 1931.

“Monumento arquitectónico admirable es el templo parroquial del Apóstol Santiago que, a sus expensas, comenzaba a levantar en el último tercio XV el más preclaro hijo de Villena, DON SANCHO GARCIA DE MEDINA y que luego terminara su no menos preclaro e lustre sobrino DON PEDRO DE MEDIA:” “Desde la calle Mayor comienza ya a verse la parte exterior del ábside y la esbelta torre que se destaca, como flecha de piedra, en el espacio azul, pero al desembocar en la anchurosa plaza es cuando, se ofrece a los ojos del espectador, abrumando su espíritu por la insólita grandeza de la fábrica del templo, que parece una mole ciclópea, cuyos pétreos sillares se elevan hasta el tejado.

“Es de estilo ojival en su último período, que fue el que dominó en España durante el siglo XV y principio del siguiente.

“EXTERIOR. La planta del templo es un paralelogramo que en su cabecera termina como inscrito en un ábside ochavado.”

“Dan a entrada a la iglesia tres puertas en la fachada principal y otra en la del lado de la Epístola, recayente en la plaza.”

“La portada del centro es la formada por un arco jovial entre las agujas flanqueantes y cubiertas por un quitalluvias también ojival. Algo más arriba hay una repisa que debió estar destinada una imagen de la Virgen María cuya regia corona sostienen dos ángeles alados. En la cara interior de los machones que sostienen la ojiva se eleva una columna eliacea con los fustes adornados de estrías, junquillos, y filetes interpolados. Los capiteles deberían estar ocupados por imágenes que, como la de arriba, no llegaron a ponerse nunca o han desaparecido posteriormente. Las otras dos puertas colaterales son de estilo Renacimiento, pero sumamente sencillas.”

“La fachada de la plaza es completamente lisa y su portada debió ser muy semejante a la central, aunque hoy se ve con grandes deterioros e imperfecciones”

“En el ábside hay que admirar el artístico balcón de la Sala Capitular, profusamente adornado con dos columnas, cornisamento y frontón de porción de círculo. Todo en piedra tallada de indiscutible mérito. Pero tanto como el referido balcón debía admirarse el cuadro o marco de piedra donde se contenían varios escudos – destruidos en la guerra civil – entre ellos, el de los Reyes Católicos con la inscripción del “Tanto monta”; el escudo de la Ciudad y las armas de Don Sancho García de Medina.”

Exteriormente aparece el templo coronado por el remate de los estribos que descuellan sobre el tejado, terminando en unas pequeñas pirámides; por los arbotantes que contrarrestan el empuje de las bóvedas y por las gárgolas que arrojan el agua del tejado”.

“Finalmente, LA TORRE, de 47 metros de altura, es de planta cuadrada dividida en dos zonas de diferente altura separadas entre sí por una cornisa. En la superior aparecen los arcos semicirculares donde están las campanas y encima de éstas recorre una magnifica cornisa de gran saliente, en piedra tallada, con arcaturas sobre mensulas remedando matacenas. Sobre la gran cornisa hay un balaustrada de hierro, que substituyo a la primitiva de piedra, y corona la torre un magnífico capitel octógono cerrado y rematado por una esfera de bronce que sostiene la cruz de hierro y la veleta formada por un monstruo alado.”

“INTERIOR. El grandioso monumento aparece dividido en el interior en tres naves y girola, por medio de arcos apuntados que arrancan de diez hermosas columnas aisladas de otras dos empotradas en la pared.”

A primera vista se distingue ya claramente, por la diferencia de estilo y construcción, la parte primitiva terminaba en lugar que hoy ocupa la puerta y verja del coro y al ampliar el templo, se arrancó la fachada principal para colocarla en el sitio que hoy ocupa. La parte agregada es de estilo arquitectónico más moderno – siglo XVIII – y tiene pilastras en vez de columnas. Lo que más llama la atención son las columnas aisladas que separan la nave central de las laterales y de la girola. Descansan sobre un cuerpo de ocho caras planas y lisas; los fustes son con estrías heliaceas o de aristas vivas de caras cóncavas y los capiteles son de la misma planta que los fuste, algo acampanados y chatos. “Estos capiteles, muy parecidos a los de la columnata baja, y los figuran como una prolongación de los inferiores, apareciendo por encima de los segundos capiteles hasta enlazarse con los nervios de la bóveda. Todos los capiteles están adornados en sus caras cóncavas con hojas, conchas, peces, pájaros y otros efectos y en todos campea el escudo de Sancho García de Medina

“El templo aparece cubierto con bóveda de estilo ojival en su parte antigua con nervaduras que, tanto en la Capilla Mayor como en las naves y girola, tenían en sus claves colgantes de madera estofada de oro y azul, como también estaban dorados algunos adornos de las columnas y nervios. Los muros están reforzados interiormente con fuertes estribos sirviendo de capillas los espacios que quedan entre ellos. En la cabecera y en el lado del evangelio se adhiere a la obra un pequeño paralelogramo donde está la Sacristía, cubierta también con bóveda nervada y sobre ella está el gran salón, que fue antiguamente la Sala Capitular, con magnífico artesonado – destruido durante la guerra civil – de madera tallada y florones colgantes. Sin descender a más detalles descriptivos, ya que lo dicho basta para formarse una idea de la importancia arquitectónica de este hermoso templo que califico como una de las más interesantes construcciones góticas de Levante y cuya contemplación produce en el espectador una impresión de admiración y grandiosa suntuosidad.

“Fue construido, al parecer, por Jacobo Urrea, el Florentino que construye también la pila bautismal, de estilo renacimiento, y el cual murió en Villena en 1525, encargándose de continuar las obras de Maese Jerónimo Gisano o Pisano.”

MEMORIA DEL RETABLO.

“Se hacia preciso que la vieja iglesia parroquial de Santiago de Villena tuviere, después del despojo a que fue sometido su viejo cuerpo cuatricentenario por la revolución, un retablo digno de su grandeza, que pusiese de manifiesto el espíritu religioso de sus hijos y feligreses, dotados tanto de fe como de sentimiento de arte y belleza.”

Digna de todo elogio la bellísima iglesia parroquial. Toda la gracia gótica de finales del siglo XV, cuando el ojival se amalgamaba con las viejas formas románico españolas; toda la gracia levantina y al tiempo italianizante, importada por los maestros que nos venían de las opulentas ciudades sometidas al feudo papal; todas las gracias norteñas a lo Juan de Colonia, alterados y enloquecidas por la opulencia de nuestra concepción prebarroca. Todo lo imponente de nuestra Cartujas, de nuestros claustros; toda la opulencia de nuestros prelados levantinos que habían de llegar a ceñir la tiara de San Pedro. Todo ello, tan español y universal a la vez, late y brilla en el parroquial iglesia villenense, que luce el preclaro título de Monumento Nacional otorgado en 3 de junio de 1931.”

“Pero la guerra civil desencadenada en España en 1936, si buscó carne joven que sacrifica, buscó también vieja carne de piedra de morder. La iglesia de Santiago sufrió la acometida bárbara de la revolución. Se quebraron, como leños secos, los hierros magníficos de la capilla presbiteral; ardieron los oros clásicos de los retablos; cayó herido de muerte el retablo que cobijaban el caballo heráldico del Apóstol. No fue la del Retablo pérdida irreparable. Indudablemente tuvo la iglesia un primitivo retablo que concordaría eficazmente con su espléndida tracería ojival, ¿Como fue ésta primitiva obra? Lo desconocemos. Quizá un polistilo pintado por los primitivos maestros valencianos – que sentían llegarles el aliento místico y estático de Fray Angélico -. Aquellos pintores que eran doradores y tallistas, y que nos dejaban bellas imágenes sedentes, vestidas de brocados… los maestros valencianos de mil quinientos, que llenaron de bellos polistilos las iglesias levantinas españolas… Aquello, que sin duda fue, se perdió en las terribles reformas suscitadas en los siglos XVII y XVIII, cuando la pomposidad hueca del barroco rompió lo serio de las piedras antiguas con su risa dorada y policromada. En el retablo perdido presidía el barroco con su mal gusto. Acaso la fe, el humo de los cirios, el hálito de las plegarias, le hubieran dado a nuestros ojos un valor de recuerdo, una catalogación emocional que ahora, perdida, lloramos… Pero en realidad el antiguo retablo perdido desarmonizaba con el monumento del Maestro Urrea, El Florentino, que exigía y exige una mayor seriedad y una probidad artística depurada.”

“Hoy se presenta el problema de levantar un retablo digno de la grandeza arquitectónica del monumento. ” ¿Cómo llevar a efecto la cópula perfecta de la hechura vieja con la hechura nueva? Solo volviendo a los primitivos estilos, médula y base de ésta arquitectura.”

“Imaginémonos el gran polistilo que pudo un día tener el templo. Pero en vez de irnos a lo ojival pictórico, vayámonos a lo ojival arquitectónico: Tras la mesa de altar levantar dos columnas heliaceas, biznietas de las que sostienen la gran nave, y sobre las que se abre un arco ojival apuntado en dentellones de gótico florido. Tres archivoltas lo componen; una, continuidad de lo heliaceo; otra, envolvente levemente nervada; y la tercera, más amplia aún, rota en cogollos y rematada en su piña flamígera y despenada. El fuste de las columnas mencionadas se parte en su primer tercio para servir de peana cada una a dos figuras apostólicas, San Pedro y San Pablo, en sus posturas imponentes de columnas y guardianes de la fe católica. Sobre sus cabezas, el capitel de la archivolta hácese doselete celado que presta decoro místico a sus testas mondas… En el témpano de la ojiva, el relieve rampante de Santiago Apóstol, ataviado a la española, con arreo medieval y en victoria sobre moros tal como lo soñó el romance glorioso de Clavijo… Cimbreando y ciñendo este primer cuerpo del retablo, y a ambos lados de las columnas heliaceas, como imponentes nervios y bisagras del gran tríptico, alzasen dos espigas enormes que, arrancando de la base presbiteral, sobrepasan afilándose toda la ojiva, rematada en florituras de góticos florido, reminiscente antorchas de fe inacabada… Ellas dividen, con su línea de fuego, las tres hojas del retablo. Cada una de las laterales, la misma ojiva archivolatada al paño central con tres festones modulados, y el último en exacto florecimiento de hojas heráldicas escaroladas.”

“San Marcos, San Mateo, San Juan y San Lucas, con sus símbolos evangélicos, el león, el toro, el águila y el ángel, dan a la página abierta del tríptico un pleno sabor de Nuevo Testamento.”

“No solo motivo ornamental nos da el gran dosel tendido, no que él es manto de poderío, brazos amparadores de la Virgen María de las Virtudes que, ascendiendo y coronada por ángeles, se alza entre el florón de la archivolta dorada y la corona imperial de donde pende el imponente paño baldequinado.”

“Aun queda el símbolo fehaciente de Villena y es su Escudo que, colocado como transparente de todo el retablo semeja tejido o afiligranado en la cara anversa del dosel, apoyando con su heráldica todo éste heráldico conjunto aromándose de cera y de incienso, como el alma de la Ciudad impregnada de gracia mariana y sabrosa a la gracia apostólica testificada y plena en Evangelio.”

“Así creemos que pudiera llevarse a efecto el nuevo retablo de la magnífica iglesia parroquial de Santiago en Villena. Aseguramos que Don Sancho García de Medina se removerá gozoso en su sepultura cuando contemple la exactitud de nuestra creación y que los grandes maestros del arte levantino rogarán por nosotros pidiendo al Espíritu Santo nos dé la luz suficiente para llevar a efecto, manualmente, lo que ya tiene una vida de realidad en nuestra fantasía escultórica tan nutrida con la verdad de Villena, suelo donde se conjuntan realizaciones ancestrales que es preciso sustentar.”

“Villena volverá, con esto con la alegría presbiterial restaurada, con la liturgia esplendorosa del rito católico, con la fe de nuestro pueblo y celo de nuestra autoridades, Villena volverá , con esto, con la alegoría presbiterial restaurada, con la liturgia esplendorosa del rito católico, con la fe de nuestro pueblo y celo de nuestras autoridades, Villena volverá a poseer como renacida la joya de su gloria mayor, que si para la arquitectura española es ya desde el 3.6.1931 Monumento Nacional, debe ser para todo villenense Monumento Emocional levantado en la Villena que todos llevamos en el corazón.”

Esta entusiasta, estudiada y apasionada MEMORIA muestra con cuanta altura soñó y concibió “su” Retablo Navarro Santafé tanto por artista como por villenense, constante y fiel enamorado de las cosas de su pueblo. De ese ensueño a la que fue la realidad la distancia se mediría en años luz.

Pese a la aprobación del Obispado no le dejó el Cura Mañas otra opción, y tuvo que aceptarla olvidando la suya porque en aquel tiempo, como en tantos otros para él, privaba en él la necesidad física de comer. Realiza el proyecto. Bueno, lo que de él puede hacerse con aquellas 100,000 pesetas. Tan mermado de lo que concibió y mísero todavía el Retablo en su inauguración se aplaude por muchos, en constante sonrojo él y satisfecho el Cura que a los plácemes que recibía contestaba “¡muy bien!, ¡muy bien!, ya lo decía yo.” Pero el Cura y el Escultor saben que “aquello” es solo poco más que una falla para quemar y no un monumento para engarzarlo con suntuarias columnas heliaceas ni con la grandeza de sus tres naves.

Retablo de Santiago,de Villena, desaparecido, que costó 100.000 pesetas

Y allí aun estuvo años el Retablo, bien para bastantes, suficiente para los que no ven nada más que por delante y mal, mísero, para los que miraban por detrás sus vulgares y delgadas maderas sobre las que todavía volcó el artista un trabajo impagable. Hasta que el decurso de los años a aquel Párroco le sucedió otro, y tal vez otro, hasta que llegó un nuevo Párroco que parece que rebajaba el Concilio Vaticino II, y al que luego tuvieron las Autoridades nacionales (Bellas Artes) y municipales (Alcalde) que frenar, (1965 ¿?) quien por propia decisión y sin permiso de nadie, en aquel declarado Monumento Nacional desde el 3.6.31, arrasa por su cuenta el arco ojival central de la girola, llevándose con su ignorante e iconoclasta piqueta uno de los méritos avalantes de la artística arquitectura de la iglesia y con él la tumba del continuador en la construcción del Templo, Don Pedro de Medina, sobrino de Don Sancho, el que lo inició a sus expensas, cuya tumba estaba bajo el arco. “Y de igual modo desmonta el Retablo, que su papel hacia como decía Don Juan Mañas, con lo cual hasta sus aquellas 100,000 pesetas se perdieron. Guarda los elementos que todavía consideró de algún valor en una sala rincón de la Sacristía, donde otro sucesor inicia un pequeño Museo Parroquial y allí yacen sin nunca decir nada a su autor (posteriormente se ha utilizado la mesa de altar y tal vez algo más) quien siempre dolorido de aquella desilusión me entregaba como testimonio sus trabajadas Memorias, que creo bien valía la pena insertar aquí sobre todo para el lector villenense, al par que apenado me lo contaba.

La maqueta quedó en su Estudio – Museo que, con todos sus preciosos fondos, y aún ampliados por ella, poco después de su fallecimiento en 1983 donó su esposa, interpretando fiel su deseo, a la Ciudad de Villena, que lo tiene cuidado y abierto como “Museo Municipal del Escultor Navarro Santafé.”

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