INVENTOR – LOS VIAJES – LA TUMBA DE CHAPI – Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos – ACTO INAUGURAL CON LA DISERTACION DEL ESCULTOR

INVENTOR

También lo fue. Ya cuando tocó aunque brevemente y por azar, la taxidermia encontró caminos en él más fáciles para trabajar los animales grandes. Era siempre su curiosidad por lograr la mayor aproximación a la perfección.

Inventó un tornillo de banco, afecto particularmente al montaje de tales tornillos con el fin de dotarlos de movimiento de orientación como posibilidad de fijación en la posición que se determine como mas favorable.

Tal disposición se hace más particularmente útil para trabajos (platería orfebrería, ajuste, cincelado, etc.) que exigen pulcritud, cuidado, y herramientas delicadas.

Lo Patentó en el Registro de la Propiedad Industrial en 1965. Patente de Invención nº 308,122. Tomada razón en el libro núm. 902 folio núm. 122. Por “PERFECCIONAMIENTOS EN LOS TORNILLOS DE BANCO, Y EN MEDIOS SIMILARES DE SUJECCION”.

Título, Memoria y Planos están en su archivo. Me habló algunas veces de este invento, del que estaba muy satisfecho, pero que jamás se ocupó de su comercialización por falta de tiempo. Afortunadamente para él ya en aquel año el trabajo se le acumulaba. El anterior había sido su Exposición en el CLUB DE MONTEROS, de Madrid, que fue su gran espaldarazo. De allí se abrió el campo de sus relaciones en el alto mundo que tanto tiempo había anhelado. Y fue su trabajo, y sus grandes realizaciones, su única atención. Pero allí estaba un Invento suyo y debidamente Patentado. Tal vez habrá alguna ocasión para divulgarlo, decía, porque bueno es muy bueno y cosa muy necesaria para delicados trabajos. Se le veía satisfecho de haberlo logrado.

LOS VIAJES

Le gustaba mucho viajar. Recordaba especialmente unos viajes a Granada, a Sevilla,.. pero aprovechando toda ocasión y oportunidad viajaba por toda España y admiraba sus grandes monumentos, ciudades y montes. Se gozaba de haberlos conocido y examinado con sus ojos de escultor.

Especialmente desde que se casó y sin hijos, estaba el matrimonio pronto a coger la maleta y recorrer en tren y más luego cuando pudo conseguir el deseado coche utilitario 600 que hizo furor en su tiempo, permitiendo a tantos alargar sus paseos y recorrer las carreteras con mayor independencia, visitando toda la geografía nacional.

Desde el viaje de bodas a Palma de Mallorca como parecía imperioso entonces, recorriendo toda España. No hubo ruta de interés artístico que no se recorrieran con su pequeño vehículo, Navarro gozoso a su volante. Cuando le pregunto por esto a Celia me contesta nostálgica, pero todavía chispeantes sus alegres ojos de entusiasmo, y recita las rutas del Valle de Arán, Pirineos Aragoneses, Castillo de Loarre, el Románico,…Galicia y sus paisajes y sus rías, Castilla y sus monumentos, Asturias y sus Lagos, toda Andalucía, Jerez, como atracción premonitoria de su gran triunfo; la Ruta de los Conquistadores, Guadalupe, etc.

Pero Antonio en sus charlas últimas especialmente hablaba de sus viajes a Italia. Hizo dos. Uno por Agencia, en autobús de 15 días, que no vio nada de lo más importante que quería ver. Aparte del mal recuerdo por la incomodidad de la gente que fumaba sin consideración a su asma, el colmo de males se lo deparó que la excursión visitó a Florencia en lunes, día que están cerrados los museos y su ilusión de ver las obras maravillosas que alberga el por ellas famoso Palazzo degli Uffici le frustró definitivamente el viaje, del que comentaba regresó “con la cabeza ardiendo y los pies hinchados.” Pero con un firme propósito: volver solos.

Y efectivamente, después de su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, de Valencia (febrero 1976) antes de medio año, Celia y él se programaron un viaje tranquilo. Solo Florencia y Roma. Sin prisas, completamente a su gusto, en tren y barco. Viaje que recordaba con delicia. Se entretuvo todo el tiempo que quiso gozando en la contemplación de las obras de Miguel Angel, el Maestro de su ideal y de su admirativo, ensueño, que se prodigan en su natal Florencia. Después de algunos días marcharon a Roma, con el mismo objetivo, contemplar especialmente, con detenimiento y tranquilidad las obras de Miguel Angel. Un viaje logrado y totalmente feliz, en cuyo recuerdo se recreaba, y con su saber de artista explicaba, embelleciendo la narración con anécdotas mil de la biografía del gran florentino.

LA TUMBA DE CHAPI.

Por el tiempo en que estaba proyectando el Monumento, uno de los días que regresaba de Villena disgustado por los regateos de sus paisanos, se le ocurrió visitar la tumba de Chapí en el Cementerio de San Justo, en Madrid. Desde aquel día se hizo el propósito de cuidar él esa tumba. Todos los años, antes del día de Todos los Santos como un pozal de agua y un cepillo de raíces, la limpiaba, dejando aseada la blanca lápida sobre la tierra, bien visibles sus grandes letras negras, con los nombres de Chapí, de su esposa y una hija niña. Lo estuvo haciendo más de 30 años.

Reiteraba, así lo tiene incluso literalmente escrito:

“Cuidar su tumba es como rescatar su presencia física.

¡Chapí no ha muerto!

“Chapí vive entre sus paisanos;

su excelso espíritu está aquí,

en las plumas que conservan el temblor

de su pulso hecho música…”

Decía que recomendaba a Villena que lo hiciera cuando él ya no pudiera. “Que Villena se preocupe de esa tumba y la cuide.” En ese acto pudieran colocarse unas flores, como él hacía, pero mejor llevárselas del mismo Villena, y decirle algunas palabras, algún verso, además de unas oraciones.”

Fijaba el modo de llegar: “Para ir dejar el coche en el Puente de la Princesa o en la Plaza de Legazpi. Allí coger un taxi que mejor llevará al Cementerio de San Justo. La tumba de Chapí se encuentra en la parte primitiva, en el Patio de Santa Gertrudis, ­no recuerda el número ­ pero está enfrente, al lado, de la tumba y monumento funerario del Maestro Chueca.”

ACADEMICO DE LA REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN CARLOS

30­X­1946. Orden del Ministerio de Educación Nacional nombrando a Antonio Navarro Santafé. APODERADO del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional de Villena.

13­7­1975. Carta manuscrita del Presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, al Sr. D. Luis Ortega Cantoni, Madrid en la que le dice: “… Aparte otros asuntos, el objeto de la presente es rogarle me envíe un “curriculum” de su cuñado, el escultor Navarro Santafé cuyo nombre propuse en la última sesión de ésta Academia como Correspondiente si puede ser en Villena, su ciudad natal, según creo, si no en Madrid. Me parece, y pareció a todos, muy justificado que el autor del Monumento de la Puerta del Sol, centro de España, siendo natural de una ciudad del reino de Valencia, pertenezca a la Academia, en concepto de miembro correspondiente. No prejuzgo la última decisión de la Corporación, que se volverá a reunir en Octubre o Noviembre, pero debo tener el “curriculum” para unirlo a la propuesta que presentaré ahora…” “Felipe Mª Garín.”

15­9­1975. Carta manuscrita de “FELIPE Mª GARIN ORTIZ DE TARANCO al Sr. D. Luis Ortega Cantoni ­ Madrid ­: MI querido amigo: Recibí hoy el copioso paquete con el “curriculum” y material gráfico del escultor Navarro Santafé, que da idea de lo rico y calificado de su labor artística. De sobra, para la calidad de Académico Correspondiente de San Carlos, en que esta propuesto.

“Pienso quedarme con el “curriculum” para incorporarlo a la documentación reglamentaria, pero le devolveré los recortes ­sin duda únicos y difíciles de reponer ­ y las fotografías con las que ocurriría lo mismo, aunque quizás convendría retener aquí alguna o algunas de las obras más importantes (y de las que hay o puede haber duplicados, otras copias) para dar idea en la Academia y su historial de la labor suya. Ya me dirá Vd. lo que puedo y debo hacer.

“Muy reconocido le saluda attmente. (firmado) F. Garín (rubricado)”

6­11­1975. Carta oficio de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos ­Valencia ­:

“Ilmo. Sr.: Esta Real Academia, en la Junta reglamentaria celebrada el 4 del actual, acordó por unanimidad elegir a V.I. Académico correspondiente en Villena (Alicante).

“Lo que tengo el honor de poner en conocimiento de V.I. rogándole se sirva enviar su aceptación y las señas de sus direcciones.

“Dios guarde a V.I. muchos años.

“Valencia 6 de Noviembre de 1975

“(Firmado) Felipe Mª Garín (rubricado)

Hay un sello ovalado en vertical bajo la Corona Real que dice:

“REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN CARLOS DE VALENCIA”

Al pié: “Ilmo. Sr. D. Antonio Navarro Santafé. Villena (Alicante)

21.11.1975. MADRID. (Minuta de la carta de contestación de Antonio Navarro). Excmo. Sr. D. Felipe Mª Garín de Taranco. Presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de VALENCIA.

“Excmo. Sr.: Es para mí un gran honor el acusar recibo de su escrito, recibido en estas fechas, por el que se me nombra por unanimidad miembro de esa Real Academia, como Académico correspondiente, en Villena (Alicante) localidad en la que nací”

“Le quedo sumamente agradecido y muy reconocido por su labor tan excelente y tan buenos resultados en mi elección.

“Este agradecimiento, son mis deseos se haga extensivo a los Señores Académicos que han examinado y visto algo de mis Obras, y en forma tan unánime me han votado.

“Por medio de estas líneas expreso mi aceptación en el puesto tan honorable de Académico de esa Real Academia, y espero poder cooperar y desarrollar cuanta labor sea de gran utilidad a Organismo tan destacado dentro de las Artes de nuestra Patria.

“No quiero terminar estas líneas sin expresar a V.E. que me tiene completamente a su disposición como un miembro más de esa Real Academia que tan dignamente preside.

“Adjunto las direcciones de mis residencias, bien en Villena, bien en Madrid.

“Son mis deseos, que Dios guarde a V.E. muchos años, y le saluda respetuosamente suyo affmo. y S.S. q.e.s.m.”

Muy satisfecho, como era natural, se hallaba Antonio por este ilustre nombramiento y más cuando, pese a la dificultad que en principio le asustaba, recibió por teléfono el encargo del Presidente de la Academia que había pensado fuera él quien pronunciara en el acto de apertura de Curso el discurso en nombre de los 4 académicos correspondientes elegidos y, como era costumbre en la Academia, escribiera su discurso y se lo enviara para que no dejara de omitir algo que pudiera halagar a los compañeros con él elegidos.

16.1.1976 El diario valenciano “Las Provincias” da en ese viernes una nota de la Real Academia de Bellas Artes entre las que con otras cosas dice: “….Se acordó….; conmemorar el 208 aniversario de la fundación de la Academia por Carlos III, con la acostumbrada apertura de ejercicio, en la que intervendrá el escultor y académico correspondiente señor Navarro Santafé,…”

25.1.76 le decía en carta manuscrita el Presidente de La Real Academia de Valencia: “Ilmo. Sr. Don Antonio Navarro Santafé. Madrid. Mi querido amigo y admirado colega: Le escribo de acuerdo con nuestra conversación telefónica. Por ello le adjunto a la presente sus cuartillas con las indicaciones previstas. Solo tienen carácter de sugerencias amistosas a la vista de las circunstancias del caso.

“Van al margen, ya lo verá y espero estén legibles. Otras van dentro del texto como la del Carlos IV Tolsá, que era de Enguera (Valencia) y como otros de los nuevos correspondientes es de allí, donde fue Alcalde y alma de muchas cosas, conviene citar esa población, cuna también del P. Cabezas (que hizo S. Francisco el Grande) y de los Garnelo.

“No se preocupe de la extensión, pues aunque dure media hora, va bien. …Sabe es siempre su afmo. (firmado) “F. Garín (rubricado).”

14­2­1976. El periódico “NUEVA ALCARRIA” de Guadalajara, de la citada fecha, trae en la columna encuadrada en su primera página bajo el título NOTICIARIO la siguiente:

“ANTONIO NAVARRO SANTAFE ACADEMICO DE BELLAS ARTES DE VALENCIA. Hoy se celebra la ceremonia de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes, de Valencia, del laureado escultor don Antonio Navarro Santafé, tan ligado a los grupos culturales de Guadalajara.

“Son obras suyas los bustos del doctor Layna Serrano, en la plaza de la Diputación, y el del poeta José Antonio Ochaíta, en la plaza del Carmen, de nuestra ciudad.”

14.2.197. Salón de Actos de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos en Valencia. (La página 115 de la edición del ARCHIVO DE ARTE VALENCIANO. VALENCIA. AÑO XLVII 1976 Número único) dice:

CRONICA ACADEMICA

“En cumplimiento de preceptos reglamentarios, se ofrece, de manera compendiosa, la narración de actividades y actos públicos más importantes que tuvieron lugar en la vida corporativa de esta Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, durante el año 1976.

“SESION INAGURAL

“Se celebró el 14 de febrero con un discurso sobre “Mariano Benlliure y la escultura animalista” del académico correspondiente don Antonio Navarro Santafé, autor entre otras obras, del monumento al “Oso y el madroño”, en la Puerta del Sol, de Madrid, y al “Caballo”, en Jerez de la Frontera; de éstas y otras obras del artista se expusieron numerosas fotografías en un local inmediato y así mismo pudieron admirarse varias notables producciones suyas. Don Antonio Navarro recibió el diploma de académico correspondiente en Villena,….. Cerró el acto el presidente, profesor Garín y Ortiz de Taranco, en el que glosó la notable disertación del señor Navarro Santafé.”

Copiamos de la SEPARATA DE “ARCHIVO DE ARTE VALENCIANO” 1976,

La “Disertación del académico correspondiente don Antonio Navarro Santafé en el acto de apertura del ejercicio académico 1976:

“ESCULTURA ANIMALISTA: MARIANO BENLLIURE.

EVOCACION DE UNOS ARTISTAS ENGUERINOS.”

“Excmo. Sr. Presidente;

“Excmos. e Ilms. Sres. Académicos

“Señoras y Señores:

“En el solemne acto de apertura del ejercicio académico 1976 de esta ilustre Corporación se me ha hecho el honor de invitarme a llevar la voz de ella ­por primera vez, que yo sepa un Académico correspondiente conmemorando, una vez más el aniversario fundacional de la Academia y dando paso a otro año en su vida corporativa. No es, pues, una toma de posesión de los Académicos correspondientes que en este año anterior hemos sido elegidos, con tanto honor por nuestra parte, acto que el reglamento hace incompatible con el de la apertura, sino que se da acceso a una participación activa en esta solemnidad y yo quiero entender lo hago representando también a mis compañeros de nombramiento como Académicos correspondientes en 1975: La señorita Sarthou y los señores Barberán Juan, Lancaster Jones y monsieur Mathieu Heriard Dubreuil.

“Grandes son los méritos de quienes conmigo, han sido elegidos como tales Académicos.

“En cuanto a lo que a mí se refiere, solo quiero decir que, si algún mérito tengo, es que he puesto siempre al realizar mis obras corazón más que oficio y que me he inspirado siempre en los grandes maestros; porque por muy autodidacta que el artista sea, no de be nunca despreciar ni olvidar las lecciones de quienes han sentado cátedra; en este caso las de mi maestro, el ilustre escultor D. José Ortells, valenciano, de Villarreal, profesor de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, y Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes, con el grupo escultórico “Poema”; así como autor de importantes obras, entre ellas las de los monumentos al botánico Blas Lázaro Ibiza y al doctor Tolosa Latour ambos levantados en el Retiro de Madrid.

“Escultura animalista”

“A trueque de pecar de inmodesto, me considero capacitado para juzgar sobre el tema objeto de estas líneas; a saber la Escultura animalista y, dentro de ella la obra de Mariano Benlliure.

“Este tema de la escultura animalista es sin duda alguna, de extraordinario interés a pesar de que por causas que ignoramos, y no es del caso intentar averiguarlas, ha sido abandonado prácticamente por la inmensa mayoría de los escultores, y no solamente en España, sino fuera, siendo ello más que lamentable.

“A finales del siglo XVIII, surge la figura del primer gran escultor animalista: Antonio Louis Barye, creador de numerosas esculturas de leones, tigres, elefantes, osos, ciervos, caballos, centauros, serpientes…

“Pero, quizá, lo más importante de Barye fue la reducida pero significativa escuela de escultores animalistas que, sobre todo en Francia, siguen sus huellas.

“François Pompon fue otro maestro indiscutible en el género habiendo esculpido no pocas obras de este tema.

“Enmanuel Fremiet fue también influido por el animalismo de Barye, combinando además las figuras de los animales con otras humanas, como por ejemplo en “Lucha de un gorila y un hombre”, y diversas estatuas ecuestres, como “Juana de Arco”, en la Place Rívoli, y “Velázquez a caballo”, en los Jardines del Louvre ambas en París.

“Algo antes, en Alemania, Dannecker esculpe su famosa “Ariadna sobre una pantera” y Schadow funde la “Cuádriga para la Puerta de Brandeburgo, en Berlín.

“Los ingleses apenas tocan el tema fuera de lo ecuestre o del “leonismo neoclásico”

“En España, Francisco Gutiérrez cincela, en el famoso carro de Cibeles, los leones que lo arrastran; Francisco Salzillo, el murciano, hijo de napolitano, y José Ginés ­ valenciano ­, de Polop, realizaron la animalística de los belenes; y José Tomás, en Madrid, “los galápagos” de la fuente de este nombre.

“En este ambiente que apenas crece en cantidad, sino por las esculturas ecuestres del momento y algunos que otros “leones”, casi heráldicos, como los de las Cortes en Madrid, fundidos con cañones tomados al enemigo en la guerra de Africa, o sus precedentes, colocados en un jardín particular de Valencia, surge el arte animalista de Mariano Benlliure cuyo estudio constituye la parte esencial de este trabajo.

“Con él, más o menos contemporáneamente, los animales de las obras de Querol, marinas y Vallmitjana: de Querol, “los Pegasos” del Ministerio de Fomento, en Madrid; de Marinas “Ursus”; y de Vallmitjana, “El vendedor de leones” y el caballo del monumento al Rey Don Jaime I el Conquistador, en Valencia.

“En nuestra patria, aparte de la atención que, desde el prisma taurino le prestó Benlliure con las incomparables obras que legó a la posteridad, ¿qué queda? Prácticamente, casi nada. Sobran los dedos de una mano para enumerarlas. ¿Nombres? Bien conocidos: Luis Benedito, maestro de la taxidermia, que en España dio a conocer a lo que este arte puede llegar, Benedito, en las horas libres que le dejó su ingente labor de taxidermista, realizó una serie de obras notables. ¿Después? Después, y de propósito, hemos dejado en último lugar un nombre, el de Mateo Hernández, escultor animalista de colosal calidad, que creó una época y unos seguidores fuera de España, y merecería capítulo aparte.

La escultura ecuestre (desde la época romana hasta el siglo XX)

“El caballo sirve de pedestal vivo a las estatuas ecuestres imperiales, de las que nos queda, como ejemplo, la de Marco Aurelio, en el ámbito miguel­angelesco del “Campidoglio”.

“Partiendo de la estatua de Marco Aurelio ­la primera conservada ­ que tiene carácter monumental, llegan los maestros del Renacimiento; entre ellos, Andrea del Verrochio, autor de la estatua ecuestre del capitán de ventura Bartolommeo Colleoni; y la del general Gattamelata, de Donatello; los dibujos y estudios de Leonardo y Miguel Angel: de este un dibujo al carbón de Faetón, y tres estudios de caballos a pluma; de Leonardo, estudios anatómicos escultóricos y dibujos a pluma. Lo más importante que realizó fue la estatua ecuestre de Francisco Sforza, que le costó quince años de trabajo, pero que fue destruida antes de haber sido terminada. Pero su genio pictórico encontrará bien pronto el modo de expresarse bajo nuevas formas todavía, como en la poderosa mezcolanza de hombres y de caballos en la batalla de Anghiari en el Palazzo Vecchio, de Florencia.

“Aquí, en Valencia, con fecha de 1494, se conserva en lugar público, la fachada de la iglesia de San Martín, una de las más antiguas estatuas ecuestres fundidas, la de dicho Santo, caballero con Jesús Pobre, que Tormo atribuyó a Pieter de Beckere, escultor de Marie de Borgoña.

“En el siglo XVIII se destaca el florentino Pietro Tacca con una de las más bellas estatuas del mundo: la ecuestre de Felipe IV, instalada en la Plaza de Oriente, de Madrid.

“Es en el arte moderno cuando adquiere todo su esplendor, y aparece, entonces, el monumento ecuestre en su esencia; se erigen estatuas y monumentos, para perpetuar las hazañas de sus héroes, de sus reyes…, llegando a levantarse algunos puramente simbólicos.

“En torno a Luis XIV, gira todo el arte francés. En estas obras francesas, el caballo empieza a ser menos panzudo que en los retratos de los siglos XVI, XVII y XVIII, de los grandes duques de Toscana y reyes de España por Juan de Bolonia, y por los pintores Rubens, Velázquez y Goya…

“Uno de los monumentos más famosos es el que se levantó en la Plaza Vendôme, de París, por François Girandon.

“En Alemania se destaca con fuerza uno de los mejores escultores: Andreas Schlüter, con su monumento al Gran Elector.

“A mediados del siglo XVIII hubo un deseo de renovación. La escultura ecuestre, en esta época, siguiendo la tendencia del barroco, continuó centrando plazas. Esto ocurrió con el monumento a Carlos IV, de Manuel Tolsá ­valenciano, de Enguera ­ que se erigió en la plaza mayor de Méjico y hoy está en el Paseo de la Reforma.

“En el siglo XIX se levantan en España los monumentos al General Espartero, de Pablo Gisbert; y el de Isabel la Católica de Manuel Olms; éstos en Madrid. En Barcelona, a Berenguer el Grande, de José Llimona; y en Valencia, el ya citado a Jaime I el Conquistador, de Vallmitjana; y al Cid de Ana Huntington (en nuestro siglo XX) como el del valenciano Capuz a Francisco Franco, versión del que existe en Madrid, habiendo otros al Generalísimo en Zaragoza, de Torre Isunza, y en Motjuich, Barcelona, del valenciano Vicente Navarro.

“Y a propósito de la citada escultura ecuestre de Carlos IV, en Méjico, obra de Manuel Tolsá, artista hijo de la villa valenciana de Enguera, obra que se suele llamar “el caballito de Troya”, por haberse introducido veinticinco operarios en el hueco de su colosal figura, permítasenos evocar, junto a este gran escultor animalista, otros cultivadores de las artes, enguerinos también, en atención a su paisanaje con nuestro nuevo compañero Jaime Barberán Juan, académico correspondiente allí, que no ha podido acompañarnos, y a los cuales, como a todo lo de su citada patria chica, ha dedicado cariñoso y documentado estudio. Nos limitaremos a citar, junto a tan ilustre escultor ­cuyo arte pasó a América ­, a un gran arquitecto, lego franciscano, fray Francisco Cabezas, y a los distinguidos pintores José e Isidoro Garnelo, éste también escultor y no los únicos artistas de ese apellido y procedencia.

“Del arquitecto Cabezas escribe Barberán: “En la alcireña iglesia del monasterio de Santa Bárbara puso Cabezas, como broche levantino, la cúpula de alegre cerámica sobre la linterna. Así haría en la iglesia del Eccehomo de Pego; en la Santa Faz, de Alicante; en la iglesia de Nuestra Señora de Salesk de Sueca y en algunas más… Muchos arquitectos valencianos imitarían esta modalidad del lego franciscano. Además, y según Elías Tormo, en la estructura y disposición de la del Ecce­Homo, de Pego, plasmó Cabezas, como un esbozo de lo que sería más adelante, en proporciones gigantescas, la iglesia madrileña de San Francisco el Grande. Si se alteró el espíritu inicial del templo de Madrid, quitándole aquel aire valenciano y luminoso, oriental y coruscante de esmaltadas tejas levantinas, no fue por culpa suya, sino por adversas circunstancias que le deparó el destino.

“Por su parte, del citado pintor enguerino José Garnelo Alda, dice nuestro colega Barberán, con agudo y fervoroso estudio: “Difícil es recoger en menguadas páginas las mil facetas de una personalidad tan desbordante, que entregada desde la niñez al culto de las musas ­Pintura y Letras ­ no tuvo tiempo ni aun de formar un hogar que transmitiese, con su sangre, la experiencia vital de tanta belleza y poesía como libró y derramó con sus pinceles y sus escritos… José Garnelo realizó los murales de la “Proclamación de los Reyes Católicos en Segovia”, en el Palacio de la Infanta doña Isabel de Borbón, en Madrid; “La cultura a través de los siglos”, Medalla de Oro de la Real Academia de San Fernando; “Primer homenaje a Colón”; “La muerte del poeta español Marco Anneo Lucano”, Segunda Medalla de la Exposición Nacional; “Manantial de amor”, Primera Medalla en la Exposición Nacional, y diversos estudios de caballos.”

“Y al hablar de Garnelo, no olvidemos a su pariente del mismo apellido, Isidoro Garnelo Fillol ­pintor y escultor ­, también de Enguera. Pintó al óleo “La resurrección de la hija Jairo”, “La profecía de San Vicente Ferrer”, “Muerte de San José”, y una bellísima acuarela de “El Cardenal”, destacándose en Roma como excelente acuarelista, por lo que recibió tentadoras proposiciones de toda Italia y otros países. Como escultor, citaremos suyos: “San Miguel Arcángel” y “Virgen de las Doce Estrellas”.

“Volviendo al otro tema que titula estas líneas, queremos evocar la obra de Mariano Benlliure escultor, desde luego figurativo, en esta época que vivimos, en la que, dentro de una casi ilimitada graduación del arte, y para simplificar, se han establecido esos dos campos que se llaman el figurativo y el abstracto. La cosa no puede ser más cómoda y práctica.

“Un artista cuyo nombre hay que escribir con letras mayúsculas es Mariano Benlliure, que en su modestia y sencillez ejemplares se autollamaba “Marianet, el picapedrero”.

“Mariano Benlliure, en una familia de artistas modestos, tuvo a su padre, pintor decorador, por su primer maestro. Tuvo un ambiente familiar impregnado de arte como lo atestiguan las palabras de Blasco Ibañez: “En el mundo del arte español sobresale con rigurosos relieve una dinastía gloriosa: la de los Benlliure. La fama pregonera de los talentos del hombre, ha lanzado al mundo este apellido, que nunca ha encontrado fronteras para afirmar la inapelable soberanía artística de estos ilustres valencianos que asientan al prestigio de España dondequiera que se pronuncie su nombre”

“Durante la juventud cultivó con predilección los temas taurinos, de los que ha dejado realizaciones admirables.

“Su dedicación principal, sin embargo, era entonces la pintura, que siguió cultivando en París al lado de su maestro Domingo Marqués.

“En 1879 fue a Roma, donde, fascinado por Miguel Angel, abandonó los pinceles para dedicarse exclusivamente a la escultura. En 1887 se estableció definitivamente en Madrid, y en la Exposición Nacional de Bellas Artes de dicho año obtuvo Primera Medalla por la estatua del pintor José Ribera el “Españoleto”, cuyo monumento es uno de los mejores de Valencia. Su nombre pronto adquirió fama y los bustos y monumentos que realizó son numerosos.

“Caracteriza su estilo un naturalismo, junto con un impresionismo espontáneo, de modelado nervioso, tan rápido y vivaz que queda patente en el barro la huella manual de artista.

“Un crítico de arte dijo: “Mariano Benlliure, en lo monumental, siente el conjunto y la línea como los sentía Miguel Angel; en lo decorativo, es émulo de Venvenuto Cellini, pues posee, como él, el arte de dar vida y movimiento a lo minúsculo… Mariano Benlliure es algo más que un gran escultor; es un colosal artista. Andando el tiempo si un cataclismo enterrase sus obras, sepultándolas después de destrozadas, como sucedió en las ciudades de Grecia y de Italia, bastaría con encontrar sus fragmentos para proclamar la paternidad de Benlliure.”

“Contemporáneo de Joaquín Sorolla y de Vicente Blasco Ibañez, Mariano Benlliure completó ese trío inolvidable de maestros del cincel, la pluma y el pincel, que, a principios de siglo, elevan el arte valenciano a cimas de gloria y popularidad, pocas veces alcanzada; se hacen universales por gracia de su arte; saltan las fronteras regionales de sus primeros hogares; y viven fuera de Valencia, sin dejar de recordarla, para volver a ella en cuanto pueden. Y lo valenciano está siempre presente en lienzos, esculturas y novelas, como rúbrica inalterable… Porque el realismo y lo barroco en Benlliure no dejan de ser un valencianismo indiscutible.

“Benlliure modela, copia… ¡No! No copia. Hace realidad y da perennidad y nobleza a personas, animales y cosas que, por serlo, son fugaces. Deja vivos parlantes, palpitantes a sus modelos.

“Las estatuas ecuestres de San Martín, Urquiza, Primo de Rivera, Bulnes, Martínez Campos, Alfonso XII ¡y el grupo de caballos del monumento al Regimiento de Alcántara…! ¡Qué lejos de lo rígido y acartonado de otras obras que vemos por ahí! Con cuánta razón, don Mariano, como Miguel Angel al acabar el Moisés, pudo decir ante una estatua suya: “¡parla!”, porque hablando están sus obras… Y eso es, más allá del oficio, por gracia de un secreto misterioso que el artista posee…

“Y no es sólo el jinete, es el caballo lo que completa la obra maestra. Con Benlliure se olvidan los caballos panzudos: la bestia se estiliza y su andadura y movimientos ­sin un error anatómico ­ responden a la realidad.. El quería que en sus obras no hubiera remiendos de ineptitud, ni mentiras de impotencia; buscaba la perfección de lo vivo, de lo real.

“Así, fiel a esta regla, Benlliure mantiene en su forma exacta el mayor realismo posible.

“Cuando por vez primera, su “paso” de Semana Santa de “Las Tres Marías” desfiló, allá por los años 40, por las alicantinas que vinieron a Madrid a visitarle:

” ­ ¿Qué diuen per el poble de les Maríes?”

Y le respondieron:

“­Diuen que pareixen dones de veritat…”

“­Pues aixó es lo que jo vullch que diguen.”

“¡Dones de veritat!” Mujeres de verdad, caminando doloridas calle de la Amargura arriba…

“Pero el realismo, el milagro, la sorpresa de la obra maestra, llega al máximo en el tema taurino, en donde los toros “sus toros”, le sitúan a la cabeza del escalafón de “ganaderos” de reses bravas.

“El toro expectante el toro arrancándose, el toro tambaleándose moribundo como en la “Estocada de la tarde” recordando una estocada de Machaquito.

“Y los toros del “Encierro”, en manada, corriendo por el campo, entre mansos, y jinetes garrochistas con caballos corretones…

“Parece que se escuchan los cencerros de los mansos y las voces de los mayorales y los mugidos de las reses… Así es: un grupo escultórico en el que se “oye” el palpitar de un encierro…

“¡Aquel jardín del estudio de Benlliure, con las fuentes ornadas de niños juguetones! Aquel estudio madrileño, cerca del paseo de la Castellana, en donde vivió y trabajó, creó y soñó tanto: murió en una madrugada, cargado de años y de gloria.

“Nuestro paisano el poeta Rafael Duyos, que estuvo allí, a los pocos minutos de morir el maestro, dice que, mientras lo contemplaba, ya amortajado de franciscano, en el suelo, sobre una tabla simple, en el centro de aquel recinto gigantesco, fantasmal, con tantos y tantos barros de estatuas, bustos, medallones, caballos, reyes, presidentes, gitanas y toreros…, se vislumbraban por todos los rincones, esperando la luz de un amanecer extraño, los toros nacidos de sus manos.

Y dice el poeta:

“La noche en que se murió

el Estudio ya en silencio ­

desmandándose de pena,

¡por él, sus toros mugieron…!”

“Y es que, después de muerto Benlliure, seguían vivas las camadas de barro de sus toros bravos, y se les oía mugir de pena.

“Era el milagro del arte que no se puede contemplar sin que el escalofrío de la emoción nos invada médula y corazón. Era el milagro de algo, que daba fe de vida cuyas manos prodigiosas estaban ya inmóviles para siempre. Pero el “cortijo”, que era el Estudio, palpitaba de relinchos y bramidos por aquel que les había inmortalizado.”

ANTONIO NAVARRO SANTAFE.

El diario de Valencia “Las Provincias”, del 17.2.76, reseñaba el acto a dos columnas bajo los siguientes títulos:

En la R. Academia de Bellas Artes de S. Carlos

ACTO INAUGURAL CON LA DISERTACION DEL ESCULTOR

De la amplia crónica que del acto, presidencia, asistentes etc., firma AUDITOR, cabe destacar:

“…El Secretario leyó la Memoria sucinta de 1975, y se otorgaron los diplomas a los Académicos Correspondientes, entre los que se encontraba el escultor don Antonio Navarro Santafé quien disertó, antes del reparto de premios, sobre el tema “Escultura animalista. Mariano Benlliure”. Era la primera vez que un académico correspondiente ­justa innovación ­ pronunciaba un discurso inaugural, y en verdad que resultó notable y enriquecedor, ya que el escultor de Villena, Antonio Navarro Santafé, domiciliado en Madrid, no sólo expuso unas noticias y pensamientos oportunos sino que además, tuvo la gentileza de regalar a la academia un bronce ­”Capra hispánica”­ notable entre los suyos….” (y sigue con amplia síntesis de la conferencia pronunciada.)

El otro diario de Valencia “LEVANTE”, en crónica similar, resalta también en títulos: EL ACADEMICO NAVARRO SANTAFE HABLO EN NOMBRE DE LA CORPORACION. ……Con una riqueza en el contenido de su disertación, del Sr. Navarro Santafé…. teniendo que hacer varias pausas por los aplausos que recibió a lo largo de su brillante lección.”

Mucha otra prensa difundió, con comentarios laudatorios, el acontecimiento, y de entre ella destacamos, por lo entrañable para él, “NUEVA ALCARRIA” de Guadalajara, que lo hacía así en su número del 2 de febrero:

ANTONIO NAVARRO SANTAFE en

la REAL ACADEMIA de SAN CARLOS

Pronunció el discurso de apertura del ejercicio en nombre dicha corporación valenciana.

Da la noticia como la antes reseñada y por su cuenta agrega:

“Tras la lectura de la Memoria del curso pasado, hizo uso de la palabra en nombre de la Corporación, don Antonio Navarro Santafé, escultor, autor entre otras artísticas del Oso y el Madroño, de la Puerta del Sol madrileña; del monumento al caballo de Jerez de la Frontera y de los bustos del Caudillo, del doctor Layna Serrano y del poeta José Antonio Ochaíta en nuestra capital. ….Felicitamos al señor Navarro Santafé, tan ligado a Guadalajara por vínculos de amistad y profesionales, por tan merecida distinción.”

Muchas felicitaciones recibió Navarro por acontecimiento tal. La primera, del Presidente de la Academia Don Felipe Mª Garín, el 1 febrero 76, por carta manuscrita:

“Mi querido amigo: De nuevo mi gratitud por su cooperación en el reciente acto académico y mi contento por lo bien que, gracias principalmente a su actuación, resultó todo….”

El 31 de marzo de 1976 oficio en folio de la REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN CARLOS ­San Pío V, 9 ­VALENCIA­10­:

“Ilmo. Sr.: Esta Corporación, en su sesión ordinaria de marzo celebrada el día 26, por imposibilidad, a causa de razones de índole extraordinaria, de haberla reunido en su fecha reglamentaria del día , acordó por unanimidad felicitar a V.I. por su brillante actuación en el acto inaugural del ejercicio académico 1976; agradecerle haberse dignado participar en el mismo y, muy concretamente, la entrega a la Academia del bello trabajo escultórico “Capra hispánica” que tuvo a bien donar y que figura en los salones académicos.

“Lo que me complazco en participar a V.I. cuya vida guarde Dios muchos años.

“Valencia 31 de marzo de 1976.

“EL PRESIDENTE (Firmado) Felipe Mª Garín (rubricado)

Hay un sello (como el escudo del papel) en tinta azul que dice: “RL. ADA. DE BELLAS ARTES DE SAN CARLOS DE VALENCIA.”

Ilmo. Sr. D. Antonio Navarro Santafé. Académico correspondiente. Madrid.

Una carta que estimaba mucho por su doble felicitación, de “El Tercer Teniente Alcalde del Ayuntamiento de Madrid. Procurador en Cortes. Madrid, 4 diciembre 1975.

Querido amigo: La Dirección del Colegio de San Ildefonso, me informa en mi calidad de Regidor y Patrono del mismo, de que ha sido Vd. nombrado Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Sirvan estas letras para felicitarle por este merecido nombramiento, a la vez que le expreso mi satisfacción por formar Vd. parte del profesorado del Colegio. Quede a su disposición con un saludo muy cordal, Fdo: Manuel Del Moral Megido:”

Y esta otra como final para esta publicación:

“El ALCALDE DE VILLENA. 14 de febrero 1.976. Sr. D. Antonio Navarro Santafé. Madrid. Querido Antonio: Te agradezco tu atenta invitación para hoy sábado día 14 de febrero actual en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, en Valencia, a las 19 horas, relacionada con el acto inaugural del ejercicio 1.976, y en cuyo acto tu disertarás sobre el tema “Escultura Animalista. Mariano Benlliure”, y en cuya disertación auguro en gran éxito dado tu enorme conocimiento de esta importantísima faceta de las Bellas Artes en la que estás considerado como un gran doctor. Imperativos de obligaciones oficiales en el día de hoy me impiden asistir como hubiera sido mi mejor deseo. Te reitero mis expresivas gracias con un fuerte abrazo. Firmado: José García Galbis:”

Una vez más, como en Madrid, como en Jerez, la Villena oficial mantenía la constante de desatenderlo y dejarlo solo. Incluso en este caso el Alcalde era pariente, sabemos que lo quería y estimaba, como su esposa, Isabelita, hija de quien Antonio nombraba siempre mi querido primo Diego García, ya años fallecido. Parece como que había de siempre algún diablo chochón, o gafe, entre su pueblo oficial y él que hasta para acto tan trascendente se limitara solo a enviarle una simple carta excusándose, sí, del mismo día del acontecimiento, y enviada a Madrid, ni siquiera a Valencia donde algo mínimo hubiera sido un telegrama para que en el acto, si lo hubiera necesitado, vistiera la ausencia. Una vez más, sin solución de continuidad ni siquiera ahora que era un triunfador por sus obra, inexplicablemente pero sin excepción, la Villena oficial seguía dejándolo solo, y lo peor es que le producían dolor que, aún silenciándolo, intensamente sentía. Por eso aquel feliz 24 de abril de 1983, en que el Ayuntamiento le manifiesta, por fin, oficialmente su fervoroso reconocimiento, en sus palabras en el banquete que terminaba aquel brillante homenaje honroso que emotivamente aun tuvo la dicha de vivir a solo 4 meses de su fallecimiento, saliéndole del alma lo dijo :
En mis ojos dolientes ya no hay pena….
Ya puede mi vida mirarte agradecida,
que te acuerdas de mí ¡madre Villena!.