ACEPTA CONTRATO PARA PATINAR LAS FAROLAS DE MADRID

Ha modelado varios toros en barro que va vendiendo para vivir. Hace dos toros, CAPOTE PERDIDO y DE SALIDA, que especialmente le gustan y decide reservarlos para la exposición taurina que lleva en el pensamiento y desea hacer. Considera necesario cubrirlos de bronce. Como no tiene dinero no duda en recurrir a la fábrica de Oxígeno Industrial que alguien le recomienda como que reciben encargos para cubrir con soplete en cobre. Así lo hace y cuando después de cubrirlos también los ha patinado los ve el Ingeniero, D. Manuel Rodrigo y, ante lo acertado que aprecia la pátina, le ofrece un contrato para patinar de igual forma las farolas del alumbrado de Madrid, ofrecimiento que Navarro acepta gozoso porque venía a solucionarle su situación económica después de su cese con Barrenechea.

A día siguiente, provisto de escalera portada por el ayudante que se le puso, con sus botes de pintura, trapos, pátina, disolventes y brochas la emprendió con las farolas desde la Puerta de Atocha a la Plaza de la Cibeles y desde allí toda la Castellana hasta Río Rosas, y de nuevo desde la Cibeles por toda la Gran Vía, pasando por la Plaza de España, Princesa, hasta Argüelles; Cuesta de San Vicente y Florida y la Virgen del Puerto. Le ha dedicado a este trabajo medio año. Ha ganado dinero para mantener a su madre y hermanas porque al tener buen trabajo volvió a vivir con ellas. En gratitud ha regalado al ingeniero D. Manuel Rodrigo, aquellos dos toros que al patinarlos le dieron este trabajo.
Esos dos toros en barro, con la decisión de cubrirlos de bronce y patinarlos, van a ser hito muy importante en su vida. Los regaló al ingeniero y éste a su vez los regala a uno de los dos capitanes de aviación que se los ha ponderado al visitar la fábrica para hacerle un importante encargo de extintores. Este capitán es sobrino del Barón del Sacro Lirio que al verlos y gustarles, se los regaló. También, por compromiso, a su vez el Barón los ha tenido que regalar, pero como no quiere dejar de tenerlos, enterado por su sobrino que se los regalaron en la fábrica de oxígeno Industrial la visita y dice al encargado Sr. Alfonso Mesas que viene por otros dos toros de Benlliure. Este le dice que aquellos toros no son de Benlliure, sino de su amigo Sr. Navarro Santafé, que está patinando farolas por Madrid y llegará a la fábrica al final de jornada. Vuelve a esa hora el Barón, habla con Navarro y le encarga dos toros iguales, aunque en paso diferente. Acepta el encargo Navarro y cuando los tiene patinados visita la fábrica el Abogado de la Campsa, Don José Gutiérrez Solana, (sin parentesco con el famoso pintor), ve los toros y se interesa por su autor que le presentan. Le pregunta si haría un grupo con toro y torero pero con Nicanor Villalta, que es su torero. Acepta el encargo y cuando lo ve en barro le encarga dos copias, una para él y otra para regalársela a su amigo y admirado Nicanor. Le cobró 1,500 pesetas por cada grupo.

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